La memoria se apoya en objetos

Un collar, una chapa gastada o un juguete pueden adquirir un valor que supera su función. Han estado presentes durante paseos y juegos, y por eso conservan asociaciones sensoriales. Tocarlos permite recuperar escenas que parecían olvidadas.

Elegir sin acumular

No es necesario conservar todo para cuidar la memoria. Seleccionar uno o dos objetos significativos puede resultar más sereno. Una fotografía junto con una pieza de metal personalizada crea un pequeño espacio de recuerdo sin convertir cada pertenencia en una obligación.

Transformar sin borrar

Inspirarse en un objeto no significa destruirlo. La forma de una chapa, el dibujo de una pelota o un fragmento de color pueden traducirse a metal. Así nace una nueva pieza que dialoga con lo vivido y permite llevar el recuerdo de una manera diferente.